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El 24 de mayo de 1881, se crea el Ministerio de Instrucción Pública, hoy Ministerio del Poder Popular para la Educación, bajo el gobierno del Presidente Antonio Guzmán Blanco, el primer ministro fue el Dr. Anibal Dominici. El ente educativo comenzó sus funciones el 4 de junio con las Direcciones de Instrucción Popular (encargada de las escuelas de instrucción primaria, los fiscales del ramo y el celo y vigilancia de la renta destinada a la misma) y de instrucción Superior (responsable de las universidades, exposiciones e institutos cientÃficos, colegios nacionales y particulares; administración de los bienes de los extinguidos conventos y el celo y vigilancia de las demás ramas destinadas a la Instrucción Superior).
Con la creación del Ministerio, la educación venezolana da un cambio total. La visión de Guzmán Blanco era una escuela con su maestro para cada región del paÃs y nace la educación gratuita y obligatoria.
En 1936, es cambiado su nombre por Ministerio de Educación Nacional, con esta modificación se buscaba la filosofÃa de la formación general del ciudadano,convirtiendo los colegios federales en liceos, la Escuela Experimental, la Federación Venezolana de Maestros, la primera Ley de Educación durante la gestión del Dr. Arturo Uslar Pietri, se edifica la Universidad Central de Venezuela y se editan numerosas revistas como Tricolor y Educación.
A partir del 30 de septiembre de 1950 cambia su nombre por Ministerio de Educación, se crea una serie de organismos y nuevas estructuras organizativas del despacho, tales como: IPASME, FEDE y FUNDAYACUCHO, CONVENIO ANDRÉS BELLO. Asà como la Ley Orgánica de Educación y su Reglamento. Además se incrementó la formación docente y la estabilidad laboral de los mismos, asà como la reactivación de las escuelas técnicas.
La Educación Primaria, según el historiador N.S. Peñalver Gómez en su obra "Datos para la Historia de la Educación en Venezuela", señala que se inicia con frailes franciscanos en 1516 en el monasterio de Chichirivichi, en donde enseñaron a leer y a escribir a muchos señores y "gente principal".
En Guayana, alrededor de 1772, Manuel Centurión, el progresista Gobernador de la Provincia, crea, con su respectivo edificio en Angostura, "una escuela de primeras letras y latinidad para la enseñanza de la juventud", según atestigua el contador Andrés
de Oleaga.
Es de justicia recordar la preocupación de los congresistas de
Angostura y del Rosario de Cúcuta por la educación, en
momentos en que todavÃa el ejército español ocupaba
inmensas extensiones de Suramérica y en que El Libertador consideraba escasa la renta del Estado para seguir emancipando pueblos.
En medio de la guerra de Independencia, también en Angostura,
BolÃvar destaca a la educación como base del Poder Moral
que recomienda al Congreso en 1819. Cinco años después
dirá el héroe: "La Nación será sabia,
virtuosa y guerrera, si los principios de su educación son sabios,
virtuosos y militares...Las sociedades ilustradas han puesto siempre
a la educación entre las bases de sus instituciones polÃticas".
Y al referirse a la educación de su sobrino Fernando, después
de encarecer especialmente la enseñanza de idiomas, de historia
y geografÃa, dice con sentido moderno: "...abundan entre
nosotros médicos y abogados, pero nos faltan buenos mecánicos
y agricultores, que son los que el paÃs necesita para adelantar
en prosperidad y bienestar".
En 1827, cuando El Libertador visita Caracas a instancias de un grupo de educadores entre los cuales figura el doctor José M. Vargas,
dicta nuevos estatutos para la Universidad, es decir, la moderniza, al transformar sus mecanismos y proyectarla al porvenir. Con el decreto
de BolÃvar la Universidad entraba en la República.
A partir de 1830, cuando se inicia definitivamente la República,
el Gobierno Nacional se interesa por los Colegios Nacionales que se instalan en las capitales de algunas provincias y cuya marcha es de la responsabilidad de las Diputaciones Provinciales. En 1831, aparece la Academia de Matemáticas, entidad de probado aliento cientÃfico, con Juan Manuel Cajigal al frente.
En 1842 y 1843, el Dr. José M. Vargas y el General Carlos Soublette, Presidente de la República, dictan el Código de Instrucción
Pública, que es el primero y que bien puede llamarse en homenaje
a sus desvelos, el Código de Vargas. Consta dicho instrumento
de 15 leyes, y es el cuadro orgánico de disposiciones, orientado
a dar relieve en sus varias ramas a la educación, pues habla
de primaria, secundaria, universidades, escuelas especiales, y exhorta
a las Sociedades Económicas, que cumplÃan servicio útil
a la comunidad, para que promuevan el mejoramiento de la agricultura,
del comercio y las artes.
En el año de 1839, el Presidente Páez dicta el Decreto
Orgánico de los Colegios Nacionales.
El Gobierno no asumÃa directamente la responsabilidad de sufragar
la educación. Confiaba en el sector privado y en las Diputaciones
Provinciales, en los Concejos Municipales y en alguna otra entidad de carácter oficial, todos con presupuestos de rentas en quiebra.
En 1842 habÃa en el paÃs 163 escuelas y más o menos
dos mil alumnos. En los Colegios Nacionales, la educación languidecÃa porque el Gobierno no les proveÃa de fondos adecuados. Apenas 248 alumnos habÃan en los Colegios Nacionales de Trujillo, Barquisimeto, El Tocuyo, Calabozo, Coro, Guanare, Maracaibo y Margarita.
A finales de la década, la educación entra en eclipse, con
la revuelta que provoca Páez en 1948, la que fomentan algunos liberales
seis años después, la incruenta de marzo del 58 y la Guerra
Federal que desborda todas las violencias. Nada queda para la voz del
pedagogo FermÃn Toro, con su lógica de siempre y su intención
social, que dice "la educación, como mejora del individuo para
el bienestar de la sociedad" y de que Cecilio Acosta se pregunte:
"¿Hasta cuándo se ha de preferir el Nebrija que da
hambre a las realidades del taller? No come quien argumenta sino quien
obra. Prefiérase el escoplo al silogismo. Enséñese
lo que se entienda; enséñese lo que sea útil, enséñese
a todos y es todo". Simón RodrÃguez, andaba con su
revolución permanente y decÃa que "Los Gobiernos
liberales sea cual fuere su denominación, deben ver en la primera
escuela el fundamento del saber y la palanca del primer género
con que han de levantar los pueblos al grado de civilización
que pide el siglo. El interés general está clamando por
la instrucción pública: la América está
llamada por las circunstancias a emprenderla; la América no debe
imitar servilmente, sino ser original". Y acentuaba el maestro:
"Escribamos para nuestros hijos y pensemos en su suerte social
más bien que en sus comodidades. Dejémosles luces en lugar
de caudales".
Con el triunfo de la Revolución de Abril, en 1870, se abre una
perspectiva mejor para la educación en el paÃs. El 27
de Junio de dicho año, Guzmán Blanco, estimulado por su
Ministro MartÃn J. Sanabria, un buen discÃpulo de Domingo
Faustino Sarmiento, realiza un hecho memorable; decreta la instrucción
pública, gratuita y obligatoria, anticipándose a los avanzados
paÃses europeos. Todo lo relativo a educación lo tramitaba
el Ministerio de Fomento desde la Dirección General de Instrucción
Pública. Cabe a Guzmán Blanco la gloria de haber puesto
en marcha la educación pública, gratuita y obligatoria,
el sueño de Vargas, pero a su Ministro de Fomento, MartÃn
J. Sanabria, quien corresponde el máximo galardón por
haber estado madurando tal idea por años, en todas partes, en
Caracas, en el extranjero, especialmente en Curazao, durante el exilio
que sufriera en la Guerra Azul. Junto a Vargas, Sanabria y Guzmán
Blanco, destaca igualmente la figura extraordinaria del Presidente de
Guayana, Juan Bautista Dalla Costa, quien seis meses antes que Guzmán
Blanco, crea en Ciudad BolÃvar la instrucción popular
para artesanos, industriales y jornaleros. También recomienda
el estudio de las ciencias exactas argumentando que somos un pueblo
joven y por consiguiente tenemos que ser objetivos y el aprendizaje
de los idiomas francés e inglés, por el ámbito
que tenÃan, y ordena reforestar los barrancos del Orinoco y que
se elaboren mapas de la región; y dicta el primer Código
de Minas y abre el Orinoco a los barcos de todas las banderas.
En 1875 se decretaron 336 escuelas federales, de las cuales funcionaban
188 con 10.600 alumnos y 383 escuelas municipales y particulares cuyos
alumnos alcanzaban 12.069.
En 1875 comienza la creación de los Colegios de Secundaria de
primera hasta tercera categorÃa. Más adelante fueron autorizados
dichos Colegios para otorgar grados de educación superior. Se
les llamó de primera categorÃa, porque tenÃan renta
propia.
Durante el septenio hubo:
Escuelas Federales..... 782
Escuelas Estadales..... 180
Escuelas Municipales...... 247
Escuelas Particulares....... 247
En total 1.456 con 52.191 alumnos
Guzmán Blanco tuvo la previsión al decretar la instrucción popular,
gratuita y obligatoria, de crearle rentas. Tales previsiones consideraron
como ingresos, los siguientes:
Producto
de la venta de estampillas de escuelas y postales;
Multas por infracciones;
Depósitos para recursos de casación que se declarasen sin lugar;
Las redenciones de censos;
Producto de la realización de bienes y acciones de los Colegios Nacionales;
Valores,
que en deuda nacional consolidada del 5% anual y en dinero, tengan los
Colegios en las TesorerÃas Nacionales.
El producto
de los derechos de matrÃculas y grados de los Colegios Nacionales;
El producto
de las capellanÃas de jure devoluto;
La suma de Bs.8.000 que la Universidad pagaba al Colegio de Niñas de
Caracas;
Las donaciones que hicieren los particulares.
Las disposiciones de la renta de instrucción pública guardan similitud,
en algunos aspectos, con las de hoy en el Impuesto sobre la Renta. Una
medida fiscal de aquella hora se explica por la siguiente comunicación:
"No se dará curso legal a testamentos, posesión,
liquidación y participación de herencias y legados, si
antes no se hubiesen abonado los derechos de instrucción pública".
Guzmán Blanco comprende el alcance de las medidas que dicta
en pro de la educación, y para hacer más estable la obra,
la dota de presupuesto y les infunde espÃritu laico.
Al año siguiente, en 1882, era ostensible el éxito: 1.684
escuelas con 90.000 alumnos aproximadamente, según los datos oficiales.
Los alumnos de educación superior llegaban a 1.300. El presupuesto
del Despacho montaba a Bs. 1.700.000 y la renta de instrucción
pública, a Bs.1.340.038. Las escuelas normales tenÃan un
costo de Bs.32.400.
En 1882, en octubre, fue creada por Guzmán Blanco la Academia
Venezolana correspondiente de la española, la actual Academia de
la Lengua, y el 26 de abril se instaló solemnemente en Caracas.
La Academia Nacional de la Historia lo fue en 1889, por el Presidente
Juan Pablo Rojas Paúl.
Hecho de singular significación en aquella hora en que se iniciaba
en firme la educación en el paÃs, fue la aparición
de numerosas obras, la mayor parte de Ãndole didáctica.
El Código de Instrucción Pública, con Crespo de Presidente
y Rafael Villavicencio de Ministro de Instrucción Pública,
aporta elementos nuevos, y dentro de la graduación normal de escuela,
colegio, universidad e instituto, engloba las distintas nominaciones de
la educación, habÃa 1.010 escuelas primarias con 32.000
alumnos a un costo de Bs.1.145.411 y 25 Colegios de Varones y Hembras
en todo el paÃs. El presupuesto, en 1898, para educación,
era de Bs.2.693.682. El Código de Instrucción Pública
de 1904 adelanta materias que son fundamentales en la educación
superior, como agronomÃa, veterinaria, minas, comercio, sicologÃa,
ciencias naturales, pedagogÃa, etc.
Ante las cifras expuestas, era notorio el descenso de la educación.
Cuando cesa la intervención directa de Guzmán Blanco, la
educación se viene a menos, pues ninguno de los hombres que después
llegan al Poder, por espacio de medio siglo, acusan el interés
probado por el Ilustre Americano, y los Ministros de Educación
que van del 1890 al 1935 tan señalados y meritorios como Eduardo
Blanco, Julián Viso, Luis EzpelosÃn, Rafael Villavicencio,
Laureano Villanueva, Carlos León, Samuel DarÃo Maldonado,
José Gil Fortoul, Felipe Guevara Rojas y Rubén González,
realizan obra de mérito en su lucha diaria ante la indiferencia
de los mandatarios. Como era poco lo que podÃan realizar en lo
práctico, estimularon el estudio de los problemas educativos a
través de los Códigos de Instrucción Pública,
y asà se explica que aparezcan Códigos en 1897, en 1904,
1910 y 1912. Si bien es cierto que en tales Códigos el Estado asume
responsabilidades ante la educación, ésta no es más
que teorÃa, porque aparte de languidecer, los estudios superiores
sufren zarpazos: Cipriano Castro clausura las Universidades del Zulia
y Carabobo y Juan Vicente Gómez detiene por 8 años la marcha
de la Universidad de Caracas.
La guerra ocupa la atención oficial, y dentro de la guerra, el
errado destino que dieron a los presupuestos de rentas de instrucción
pública al utilizarlos para menesteres bélicos. Los fondos
que debieron abrir escuelas sólo sirvieron para abrir tumbas.
La educación, en Venezuela, ha ido pareja con su vida polÃtica.
Mientras ésta se robustece y consolida en democracia, mejor se
proyecta la educación, es decir, cobra mayor aliento, porque el
ambiente para educar tiene que estar rodeado, para su éxito, de
libertad suficiente. Esto explica el auge actual de la educación,
su incremento, su perspectiva y su razón de ser.
El Ministerio de Educación surge el 24 de mayo. Y es significativo
que al dÃa siguiente, como la mejor música que lo arrullara,
se creara el Himno Nacional utilizando una canción patriótica
con la cual, según Juan Vicente González, Lino Gallardo
amenizaba las horas genésicas de la Independencia.
Nombres de los Ministros (as) del Poder Popular para la Educación en Venezuela
1881 - 1890
AnÃbal DomÃnici, Manuel Felipe Pimentel, Esteban Ibarra
Herrera, Francisco González Guinand, José M. Ortega M.,
Marco A. Silva Gandolphi, José MarÃa Manrique, Santiago
González Guinand, Raimundo Andueza Palacio, Guillermo Tell Villegas,
Julián Viso, Eduardo Blanco.>
1900
Manuel Palacio Rengifo, Eduardo Corser, Marco A. Silva Gandolphi, Ignacio Andrade,
JoaquÃn BerrÃo, Modesto Urbaneja, Luis EzpelosÃn,
Alejandro Urbaneja, Federico R. Chirinos, Rafael Villavicencio, Bernardino
Mosquera, Hermógenes Rivero S., Manuel Clemente Urbaneja.
1901 - 1910
Félix Quintero,Tomás Garbiras, Rafael Monserrate, Eduardo
Blanco, Arnaldo Morales, Carlos León, Laureano Villanueva, José
A. Baldó, Samuel DarÃo Maldonado, Trino Baptista.
1911 - 1920
José Gil Fortoul, Felipe Guevara Rojas, Rafael González Rincones.
1921 - 1930
José Ladislao Andara, Rubén González, Samuel E. Niño.
1931 - 1940
Rafael González Rincones, José Ramón Ayala, Caracciolo Parra
Pérez, Rómulo Gallegos, Alberto Smith, Rafael Ernesto López,
Enrique Tejera, Arturo Uslar Pietri.
1941 - 1950
Alejandro Fuenmayor, Gustavo Herrera, Rafael Vegas, Luis B. Prieto Figueroa, Humberto GarcÃa Arocha, Antonio Anzola Carrillo, Augusto Mijares, Simón
Becerra.
1951 - 1960
José Loreto Arismendi, DarÃo Parra, Néstor Prato, Humberto Fernández
M., Julio de Armas, Rafael Pizani, MartÃn Pérez Guevara.
1961 - 1970
Reinaldo Mora, José M. Siso MartÃnez, Héctor Hernández
Carabaño.
1971 - 1980
Enrique Pérez Olivares, Luis Manuel Peñalver, Carlos Rafael Silva,
Gerardo Cedeño FermÃn, Rafael Fernández Heres.
1981 - 1990
Rafael Fernández Heres, Felipe Montilla, Ruth Lerner de Almea, Luis Manuel
Carbonell, Pedro Cabello Poleo, Laura Castillo de Gurfinkel, Gustavo Roosen.
1991 - 2006
Gustavo Roosen P., Pedro A. Beauperthuy, Elizabeth Yabour de Caldera, Antonio Luis Cárdenas Colménter, Héctor Navarro DÃaz, Aristóbulo Istúriz.
2007- 2008
Adan Chávez
2008 - 2010
Héctor Navarro
2010 - 2011
Jennifer Gil Laya
2011
Maryann Hanson
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